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Fachada de oficinas

Servicios

Seis frentes, tres palancas por proyecto

No contratás un menú cerrado. Después de la primera conversación se ve qué hueco pesa más: margen, cobranza, stock o las horas que no se facturan. El presupuesto se arma por alcance. No cobramos un porcentaje sobre el resultado.

Cómo se arman los servicios

El diagnóstico de 10 días hábiles es el punto de entrada. Con 12 meses de ventas, compras, pagos y recibos se ve el tablero de 9 indicadores y se eligen tres palancas. Recién ahí se cotiza la implementación. Si el negocio solo necesita la foto, el trabajo termina en la reunión de devolución.

Los seis frentes de abajo se combinan. Una panificadora suele entrar por costos, precios y merma. Un estudio, por cobranza y hora operativa. Una tienda online, por stock y devoluciones. El tablero está en todos. La implementación, solo si hay quien sostenga las tareas cada quince días.

Si te pasa que ya tenés un contador y un sistema, no los reemplazamos. Pedimos exportaciones y las cruzamos con el banco. El entregable es el tablero, las fichas de costo o de hora, y las reglas que el equipo puede aplicar el lunes.

Honorarios

El presupuesto se arma por alcance después de la primera conversación. No cobramos porcentaje sobre resultados. Se puede empezar por el diagnóstico puntual y decidir después si sigue el proyecto.

Diagnóstico de números

Diez días hábiles. Pedimos ventas, compras, pagos y recibos de 12 meses. Si el sistema no exporta, armamos una planilla puente. Recorremos el local, el taller o el flujo de pedidos para ver merma, retrabajo y tiempos que no están en el libro.

Entregamos el tablero de 9 indicadores, un escrito con tres palancas y una reunión de devolución. Ahí se decide si alcanza la foto o si se abre un proyecto de 8 a 12 semanas. Sin línea de base no hay diagnóstico que valga: si faltan meses, primero se reconstruyen.

Sirve cuando facturás y no podés decir qué línea deja plata, a cuántos días cobrás de verdad o cuánto stock está quieto. También sirve para un socio que pide números antes de poner más capital de trabajo.

Reunión de trabajo

Costos, precios y margen

Armamos la ficha de costo por línea con reposición actual, no con el kilo que compraste en marzo. Se carga merma, flete, hora de taller o de mostrador cuando corresponde. Con eso sale el piso de venta y el margen bruto de los ítems que concentran la facturación.

El recálculo no es una lista de 400 precios de un sábado. Priorizamos las 20, 30 o 40 líneas que mueven el mes. El resto se agrupa. El equipo se lleva una regla: cuándo se toca el precio otra vez (cambio de insumo, de tipo de cambio interno del proveedor, de flete) y quién lo autoriza.

En los casos de panificadora e indumentaria este frente fue palanca. En un estudio, el equivalente es la hora operativa: el mismo trabajo, otra unidad.

Qué se lleva el negocio

Ficha de costo, piso de precio, lista corta de ítems bajo el piso, y la fecha de la próxima revisión. No una planilla que nadie abre.

Cobranza y caja

Medimos días de cobranza de verdad: factura contra acreditación, no contra el plazo impreso. Se listan los cinco clientes o canales que concentran la deuda. Se acuerda seña, corte quincenal o tope de cuenta, según el rubro.

La caja se proyecta a 13 semanas: sueldos, alquiler, cargas, proveedores y el ingreso que ya está vendido pero no cobrado. El objetivo es ver el viernes justo con 20 días de anticipo, no el jueves a la tarde. En el caso del estudio de Rosario este frente bajó la cobranza de 68 a 31 días.

Stock, compras y merma

Días de stock por familia, punto de pedido y un tope para lo que no rotó en 90 días. La merma se cuenta en piso o en kilos, no con un porcentaje copiado. En panificadora bajó de 12% a 4%. En la tienda, el stock inmovilizado se recortó 38% en unidades. En una distribuidora, los días de stock pasaron de 74 a 41 y los quiebres, −60%.

Documentos sobre un escritorio

Tablero de 9 indicadores

Margen bruto por línea, punto de equilibrio mensual, días de cobranza, días de stock, caja a 13 semanas, costo por hora operativa, tasa de retrabajo, mix de ventas y concentración de clientes. Nueve. Si hace falta un décimo, se anota al margen. La reunión de 15 días no se come en un inventario de gráficos.

El tablero es nuestro archivo, no un software que tengas que comprar para arrancar. Se actualiza con las mismas exportaciones de siempre. Cada indicador tiene una persona adentro del negocio. Si nadie lo mira entre reuniones, a los 90 días vamos a estar hablando de la misma foto.

Implementación acompañada

Ocho a doce semanas. Reuniones cada 15 días. Entre medio hay tareas: listas de precios, reglas de seña, puntos de pedido, registro de horas. Cierra con la medición a los 90 días y la lista de hábitos que se quedan. El acompañamiento mensual es otro formato: para quien ya tiene el tablero andando y quiere una mirada externa dos veces al mes, por trimestre.

Qué no hacemos

No llevamos la contabilidad ni reemplazamos al estudio impositivo. No vendemos software ni nos llevamos una comisión de un proveedor. No gestionamos redes, pauta ni el diseño de la tienda. No prometemos un margen ni un plazo de cobranza: medimos los tuyos contra tu línea de base.

Tampoco armamos un plan de 20 frentes. Si el diagnóstico muestra cinco problemas, igual se eligen tres. El cuarto espera al trimestre siguiente. Un proyecto que toca todo a la vez no deja hábito y no se puede medir.

Siguiente paso

Una conversación de 25 minutos. Sector, tamaño del equipo y el número que te desvela esta semana. Con eso vemos si hay material para los 10 días.

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