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Trabajo con computadora portátil

Caso ilustrativo · Comercio · Córdoba

Tienda online de indumentaria

Los pedidos crecían y las devoluciones se comían el 14% de las ventas. Había talle y color quietos desde la temporada anterior. En el proyecto las devoluciones bajaron a 6%, el ticket promedio subió 27% y el stock inmovilizado se redujo 38%. Escenario típico, sin marca.

Con qué llegó la tienda

Catálogo online desde Córdoba, envíos a todo el país, un depósito chico y un equipo de atención que resolvía cambios por mensaje. La facturación de los últimos 12 meses había subido. El margen, no. Cada 100 prendas salidas, 14 volvían: talle, color distinto al de la foto, tela «no era lo que esperaba». El costo de ida, vuelta y reacondicionamiento no estaba en el precio.

El stock inmovilizado —prendas sin movimiento en 90 días— ocupaba el 38% de las unidades y un tercio del capital de mercadería. Se compraba la temporada completa para «no perder el pedido al proveedor», y después se liquidaba tarde y barato. El ticket promedio se sostenía con descuentos de envío y con 2x1 que no tenían ficha de costo.

Había 420 SKU activos. Veinte familias concentraban el 65% de la venta. El resto era ruido caro. Pedimos 12 meses de pedidos, devoluciones con motivo, compras a proveedor y un inventario valorado a costo de reposición.

14% → 6%

Devoluciones sobre unidades enviadas.

+27%

Ticket promedio, sin contar liquidaciones.

−38%

Stock inmovilizado, medido en unidades quietas 90 días.

Línea de base

IndicadorAntesDespués
Devoluciones14%6%
Ticket promediobase 100127
Stock inmovilizado (unidades)38% del depósito24% del depósito (−38% relativo)
Días de stock (familias núcleo)9652
Mix: 20 familias / resto65% / 35%78% / 22%

El 27% de ticket no incluye las dos liquidaciones de fin de temporada. Esas ventas se midieron aparte para no maquillar el promedio. El margen bruto de las 20 familias núcleo subió cuando se dejó de regalar el envío en el prenda suelta.

Ambiente de oficina con luz natural

Los casos son ejemplos ilustrativos construidos sobre escenarios típicos de pymes argentinas. No identifican clientes reales y no constituyen una promesa de resultado.

Qué apareció en el diagnóstico

De las devoluciones, el 48% era talle. Las fichas de producto tenían una tabla genérica y fotos de un solo cuerpo. El 22% era color: la foto de campaña no coincidía con el lote. El resto era «no me gustó», mezclado con compras de tres prendas para probar en casa. No había una regla de cambio versus devolución con reintegro.

El stock quieto no era «la temporada». Eran talles extremos comprados en la misma proporción que la M y la L, y colores que no se habían vendido el año anterior y se recompraron igual. El punto de pedido no existía: se compraba cuando el proveedor mandaba el lookbook.

El ticket bajo venía del envío gratis desde el primer peso y de combos sin piso de margen. Una prenda de reposición alta viajaba sola y llegaba a destino con margen negativo una vez cargado flete y tasa de devolución.

Tres palancas

  1. Ficha de talle propia, fotos de dos cuerpos y regla de cambio: primero cambio, después reintegro.
  2. Piso de ticket para envío y recálculo de precio en las 20 familias núcleo.
  3. Tope de compra por talle y color según la venta de 12 meses, no según el lookbook.

Las 11 semanas

Las fichas de las 20 familias se reescribieron en las primeras dos semanas: centímetros, tela, y dos fotos de cuerpo distinto. El cambio se ofreció a 20 días; el reintegro, después de un intento de cambio. Las devoluciones por talle cayeron primero. Las de color bajaron cuando se dejó de usar la foto de campaña para el lote real.

El envío gratis quedó a partir de un piso de ticket que cubría flete y una devolución cada 16 pedidos, no cada 7. El ticket promedio subió porque se juntaron dos prendas, no porque se inflara el precio de un solo ítem de un día para el otro. Los 2x1 se cortaron salvo liquidación marcada.

La compra de la temporada siguiente se armó con la curva de talles de 12 meses. Se compró menos XS y XL en las familias que no las movían. El stock inmovilizado bajó 38% en unidades: parte se liquidó con ficha de costo a la vista, parte no se recompró.

Qué no se tocó

No se cambió la plataforma ni se abrió un local. No se pidió un software nuevo de depósito. El conteo se hizo sobre el inventario que ya existía, dos veces por mes, las mismas 20 familias más el resto agrupado.

Medición a los 90 días

Devoluciones en 6%, ticket en +27% sobre la base, stock inmovilizado −38% en unidades. Los días de stock de las familias núcleo pasaron de 96 a 52. El mix se corrió hacia lo que se vende: 78% en 20 familias. La caja a 13 semanas dejó de comprometer el mes siguiente en una sola compra al proveedor.

Lo que se quedó: la tabla de talles se actualiza con cada lote, el piso de envío se revisa cuando cambia el flete, y la orden de compra no se firma sin la curva de 12 meses. Esos tres papeles pesan más que el tablero en sí.

Los casos son ejemplos ilustrativos construidos sobre escenarios típicos de pymes argentinas. No identifican clientes reales y no constituyen una promesa de resultado.

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